23 de octubre de 2012

El revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor




No tengo odio. Ni una pizca de resentimiento. Ni un pedacito así, de ojeriza contra nadie. Sin embargo he recibido odio. Mucho odio. Es más, me han expuesto a eso que llaman “el odio público”.
Ha dicho que soy “esto” y “lo otro”. ¡No es verdad…!  Soy lo que ven, “esto” y nunca “lo otro”.  
No tengo enemigos. Por lo menos, en mí nadie ha tenido, ni tiene, ni tendrá un enemigo. Existen quienes se convirtieron en mis adversarios y en mis opositores. Que les vaya bien... Los indulto.  No guardo rencores. Ni aborrezco, ni desprecio a nadie…  
Soy responsable de mis afectos y mis desafectos. Los asumo integralmente. Pero por favor no me coloquen los de otros. Ya tengo bastante con quienes no me soportan. No me facturen hechos y actos que no he cometido jamás.
¡Si, claro que si, tengo ideas y muero por ellas! Eso no es nuevo. Siempre ha sido así. Quienes me conocen lo saben y, por ello, entiendo cada vez menos a quienes insisten en que debo probarlo. Quien alegue lo contrario que lo pruebe. No es cosa mía. Prueben que no tengo ideas y que no soy capaz de morir por ellas.
No humillo, ni achico a quienes no piensan como yo. No pido, ni doy indulgencias. No absuelvo, ni pido absoluciones. ¡Respondo! ¡SI, respondo!
Soy humano. Me equivoco de la misma manera como lo hacen quienes me juzgan. Amo profunda y desprendidamente. ¡Déjenme decirles a riesgo de parecer ridículo que a todos nos guían grandes sentimientos de amor! Lo dijo el CHE… y para mi es palabra cierta.
Nunca he respondido con insultos a quienes me han atropellado. Pedí respeto para mis adversarios. No me arrepiento. Lo volvería a hacer. Creo en la bondad, en la belleza, en la dignidad y en la justicia. Lo he demostrado con actuaciones y comportamientos. Ha sido sin embargo insuficiente para apagar las tirrias y malquerencias que he despertado en muchos de quienes he ayudado y protegido.  Y también en otros que entre suspicacias se acreditan como mis mejores compañeros de lucha. ¡A estos últimos los entiendo porque la política sigue siendo aldeana! ¡A los otros no porque les viene de su condición humana! 
Soy impulsor de verdades. Otros tienen legítimamente las suyas. Creo en un ser humano nuevo. No en un ser humano sin defectos. No, creo en alguien que no sea un hombre o una mujer probeta. Alguien que no sea una caricatura estrecha del socialismo. Alguien que debe estar siempre en perfecta relación dialéctica con el pueblo.
Juro solemnemente que he defendido de palabra y acción a mis adversarios, cuando los han calumniado o vituperado injustamente.  He dedicado buena parte de mi tiempo a buscarle sentido a la vida. Y si la sabiduría es encontrarnos a nosotros mismos soy uno más de sus abnegados seguidores.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Responsables de lo que sentimos, libres para decidir qué y cómo sentir, libres para decidir qué y cómo hacer. Así es en verdad nuestra naturaleza, pero no todas lo saben/lo quieren/lo pueden. Y en verdad que es camino para construir un ser Humano con mayúsculas.
Gracias David, gracias por ser como eres, bueno y sabio.
Un abrazo