3 de enero de 2012

Arranca la décima Legislatura con un parlamento donde se debilita la bipolarización

El mismo día en que Ana Botella, de 58 años, ha sido placlamada alcaldesa de Madrid, se ha producido la apertura de las Cortes de la X legislatura, en un acto que presidido por el monarca, Juan Carlos de Borbón, y los príncipes de Asturias, que ha reunido a la mayoría de los diputados y senadores junto al nuevo Gobierno presidido por Mariano Rajoy, con la ausencia los diputados de Amaiur y de ERC, como una forma de protesta de estos grupos.

Este año, a diferencia de los anteriores, nos han acudido a este acto las infantas Elena y Cristina, después de los casos de corrupción y escandalos que han afectado a la familia real. Además se ha prescindido de la recepción de los reyes a los parlamentarios y del almuerzo de autoridades. No así del desfile de las Fuerzas Armadas, presidido por los reyes, por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el presidente de las Cortes, Jesús Posada, y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general José Julio Rodríguez, militar que dentro de las autoridades del Estado es el cuarto que acumula más poder después de los anteriores.

El nuevo gobierno del Partido Popular ha hecho una lectura triunfalista de su mayoría absoluta, pero los datos demuestran que pese a su clara victoria, no cuenta con tanto apoyo popular como podría parecer, y ese triunfo se podría tornar en derrota cuando empiecen a aplicar las medidas impulares que les están exigiendo los mercados.

El Congreso de los Diputados recién constituido, resultante de las pasadas elecciones generales, es más plural que el anterior, donde se debilita la bipolarización del voto entre las dos principales fuerzas políticas. PSOE y PP se reparten el 84,5% de los escaños, 296 de los 350 diputados de la cámara, pese a que juntos sólo obtienen el 73,3% de los votos. El bipartidismo sigue siendo muy alto aunque se debilitan la bipolarización, puesto que en 2008 ambos tenían 322 diputados que representaban el 92% de los escaños.

Existe un importante avance y refuerzo de la izquierda alternativa o ecologista (IU, AMAIUR, ERC, BNG, CHA, COMPROMÍS, EQUO, PACMA) que pasan de 1.555.183 votos y 7 escaños en 2008, a 2.039.004 votos y 24 diputados en el actual parlamento. El ascenso más significativo en votos y porcentaje, es el de IU-ICV-CHA, que asciende al 6,9% de los votos y 11 diputados, tras obtener 1.680.810 votos. En el ascenso le sigue AMAIUR que irrumpe con 7 diputados y 333.628 votos. ERC y BNG practicamente se mantienen. EQUO fracasa, aunque consigue 215.776 votos.

Sin embargo, el voto de todas las fuerzas consideradas de izquierdas, incluyendo al PSOE, se ha debilitado por la fuerte caída de este partido, en el gobierno hasta ahora. En 2008 los votos de izquierda eran 12.844.518 votos y en el actual parlamento son 9.912.884 votos. Es decir, la brecha izquierda-derecha ha pasado de 800.000 a favor de las fuerzas consideradas de izquierda, a 1.000.000 de votos a favor de las fuerzas de derecha, pese a que el PP sólo ha conseguido 552.683 votos más. Lo que indica una transferencia del voto del PSOE hacia la abstención y hacia UPyD, y en segundo término también a CiU y otras fuerzas políticas.

Los datos ponen de manifiesto que ha existido una clara movilización estratégica del voto hacia los partidos pequeños, alternativos o ecologistas, a la izquierda del PSOE, puede que esa tendencia haya sido estumulada o por efecto del Movimiento 15-M, seguido de un desfondamiento del electorado afín al PSOE, pero la también la derecha movilizó a sus votantes y como estradicional en este partido ha mantenido una sólida base electoral.

Todo ello a pesar de la bipolarización y otros factores, sean externos (sistema electoral, acceso a medios de comunicación) o internos a los propios partidos, que perjudica a los partidos pequeños, y en especial se ensañan con Izquierda Unida que ha visto como su representación parlamentaria ha sido mucho menor que la que proporcionalmente debería tener.

Esta supremacía de los dos partidos mayoritarios condena a Izquierda Unida, la tercera fuerza en número de votos, a un papel de liderazgo dentro de las fuerzas minoritarias, recuperando parte de un espacio político que había perdido en los últimos años. Izquierda Unida ha recuperado respecto a las elecciones anteriores 710.000 votos, 6,9% de sufragios, por tanto rescata parte de los 300.000 votos que perdió en 2008 y de los 900.000 votos que perdió en 2004 y 2000.

La fragmentación del voto ecologista y de izquierdas también ha perjudicado de alguna forma a las aspiraciones de escaños de las fuerzas de la izquierda alternativa y ecologista, puesto que, por ejemplo, los 215.776 votos obtenidos por EQUO, podrían haberle restado a IU entre 3 y 4 diputados en Madrid, Valencia y Andalucía.

Sorprendentes los resultados del Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal (PACMA) en las elecciones. Voto a voto, los animalistas van ganando espacio político. Sin hacer campaña electoral, un total de 101.557 españoles han dado su voto al PACMA. Y eso que es sólo la segunda vez que se presentan al Congreso. Los resultados demuestran que el animalismo es también una de las luchas emergentes. Las fuerzas de la izquierda alternativa no pueden estar de espalda ante este fenómeno y deben tomar partido decididamente y sin miedos, contra el maltrato animal.

La abstención sigue siendo un fenómeno que afecta fundamentalmente al voto de izquierdas, y en particular, en esta ocasión, a los votantes del PSOE. En las elecciones, una parte del voto conjunto de la izquierda ha ido a la abstención o a otras fuerzas, y aunque es más difícil de evaluar también ha existido voto del PSOE hacia la derecha (PP, UPyD, CiU) y claramente hacia IU y otras fuerzas de izquierda o ecologistas.

La tendencia hacia la bipolarización y su principal efecto, el bipartidismo, que se mantienen en el sistema político español, es consecuencia del sistema electoral, de la forma de hacer política impuesta por el neoliberalismo, de la cada vez mayor influencia de poderosos grupos mediáticos empresariales, y del creciente abstencionismo por el gran avance del proceso de despolitización general que se debe al agotamiento del actual modelo de democracia representativa.

La distribución de escaños entre circunscripciones es proporcionalmente injusta. No es la formula electoral, la fórmula D’Hondt, el elemento que más perjudica puesto que su impacto es limitado, más bien se trata de un conjunto de factores y principalmente el tamaño de las circunscripciones y la asignación inicial de escaños, el prorrateo.

Las leyes establecen que la circunscripción debe ser la provincia. Como en la mayoría de las provincias se eligen entre 3 y 6 diputados solamente, resulta imposible conseguir en dichos territorios un resultado proporcional, puesto que el número de escaños a repartir es muy pequeño. Los electores de estas circunscripciones de baja magnitud, como comportamiento estratégico, muchas veces renuncian a votar a su partido de preferencia cuando aparece sin expectativa de obtener escaño, haciéndolo a favor de otra fuerza con más probabilidad de éxito

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